La vecindad

Como te toquen unos vecinos como estos, date por jodido… (reparto de la película «La comunidad», de Alex de la Iglesia -falta Carmen Maura, la protagonista del film-).

Hay un Madrid castizo de dimes y diretes, de chismes, rumores e indiscreciones que se remonta a ese de los mentideros de la capital y al de las viviendas apretadas alrededor de patios de corrala. Ese Madrid de barrio que describen las zarzuelas y los chotis. Un Madrid local que contrasta con la inmensa metrópoli en la que miles de vidas anónimas van y vienen en un trasiego incesante.

Y esos dos Madrides siguen conviviendo en nuestros días. Frente al Madrid de lugares emblemáticos e imponente arquitectura,  de grandes infraestructuras, vida cultural intensa, capital financiera, etc. está el Madrid de tabiques finos, vecinos asomados al patio de luces para escuchar u observar, rellanos en los que criaturas de la oscuridad se reúnen para despellejar al del 5ª derecha y cruzar información. Zapatiestas que se montan en la junta de vecinos. Portazos, lloros, discusiones… el vecino que ‘cambia el agua al canario’ todas las mañanas a las 7:30, el matrimonio de la puerta C parece que esta noche se ha reconciliado. Mariana, la del segundo ya está otra vez friendo sardinas…

De colmenas y ruedos

Escena de «¿Qué he hecho yo para merecer esto!» en la que Gloria (Carmen Maura) de asoma al balcón de su vivienda en una de las «colmenas» de la avenida Donostiarra.

¿Qué he hecho yo para merecer esto! (1984).

La vivienda vertical es el tipo de vivienda más común en las ciudades españolas. Pero en Madrid, por la gran demanda y por las circunstancias migratorias y económicas de cada momento, ha habido veces que la cosa se nos ha ido de las manos. No muy lejos el uno del otro, te puedes encontrar dos claros ejemplos.

El primero son las «colmenas» de José Banús (sí, sí, el de Puerto Banús de Marbella). En ellas se ambienta la película de Almodovar Qué he hecho yo para merecer esto en la que los conflictos conyugales y familiares se hacen tan asfixiantes y claustrofóbicos para la protagonista (Carmen Maura) como lo son las reducidas dimensiones de la vivienda que le impiden tener su propio espacio.

El segundo caso está también anexo a la M-30. De hecho se conoce como «El ruedo de la M30». El arquitecto, Sáenz de Oiza. El ruedo se encuentra en el barrio de Moratalaz. Sáenz de Oiza es el autor de uno de mis edificios favoritos de Madrid: Torres Blancas

«Viviendas en la M30», conocido popularmente como «el Ruedo».

Que me perdone el difunto Sáenz de Oiza pero no puedo evitar compartir la visita que hizo para atender las reclamaciones de los vecinos . De película de Berlanga. Pero el tío cómo aguantó ahí, como un jabato, reclamación tras reclamación. Hasta que ya se le hincharon un poco las narices, como es natural.

Aunque el edificio fue muy criticado, según tengo entendido, lo que determinó el resultado final fueron todos los requisitos que exigía la administración para admitir los diferentes proyectos a concurso y que limitaban mucho, tanto por el presupuesto como las exigencias que la consejería imponía, el margen de acción del arquitecto.

 

Y es que la vida en comunidad es una cosa seria… y si no que le pregunten al personaje que interpreta Carmen Maura en el impresionante film «La Comunidad», de Alex de la Iglesia. ¡Qué miedo! A cual personaje más siniestro que el anterior.

Cada vez que paso por la parada de metro Sevilla me acuerdo de Carmen Maura que en su intento de escapar de los vecinos lunáticos que la persiguen se sube al tejado de la sede del banco Bilbao (actual consejería de Medio Ambiente). El forcejeo con terele Pávez es tremendo (las dos hacen un papel impresionante). La escena en la que cuelga en el vacío abrazada a la pata del caballo, sin querer soltar la maleta con el dinero… ¡¡¡ufff!!! ¡Qué angustia! La ilustración es de Nathan Brenville (thanks Nathan!).

Nada que ver con la ternura que despiertan las ‘supernenas’ de radio Patio: Concha, Marisa y Vicenta (interpretadas por Emma Penella, Mariví Bilbao y Gema Cuervo respectivamente). Es imposible no rodar por el suelo de la risa con este momentazo del estreno de las tres mirillas en la puerta.

No es cosa de ahora. Madrid tiene una larga tradición de “metomentodismo”… Al loro con la camarera de esta película (“El pisito”, 1959) como pega el oído para enterarse de la convercación. Jajajaja. Y a Mari Carrillo (madre de las hermanas Hurtado) que le da el telele porque a José Luis López Vazquez no le convence el plan e histérica grita “¡Al metro! ¡Al metro que me echo!”. Y medio segundo que le falta a la camarera para ir corriendo a largar el chisme… jajaja… ¡la vida misma!

Y es que, reconozcámoslo… los problemas de convivencia vecinal ¡dan para escribir un libro! ¡¡¡Un tomo de Super Humor de 13 rue del percebe, del magistral Ibañez!!!

13, rue del Percebe es un comic desternillante que lleva al extremo la fauna urbana que habitan las viviendas verticales.

Que otra cosa es la desternillante serie “Aquí no hay quién viva” sino una adaptación de la idea de 13 rue del percebe a la pantalla. De toda la serie me quedo sin dudarlo con la estelar salida de la serie de la actriz Loles León que, al no querer renovar por cuestiones monetarias, se fue de la serie por la puerta grande. Bueno… mejor dicho… ¡por el patio interior! JAjaJAjaJA…

Y es que cuando la cuerda se tensa demasiado lo que mejor calma los ánimos son las ansiadas vacaciones…. perder de vista a los vecinos y reponer fuerzas para ¡¡¡aguantarlos lo que queda del año!!! Los vecinos de «La gran familia» (1962) lo tienen más que claro.

¡¡¡Mola que todo el mundo es bienvenido!!!

¡Holaaaaa! ¿Vienes a Madrid para quedarte o estás de paso? En cualquier caso... ¡Bienvenido! Esta es tu casa.

¡Bienvenido a Madrid!

Algo que es muy frecuente cuando cambias de ciudad o de país es el sentimiento de que no estás en tu hogar. Desafortunadamente también puedes llegar a sentir que no te adaptas, que la cultura es muy difeferente, que se te hace difícil integrarte ya sea por el idioma, las costumbres o el carácter de la gente. Pues en esto Madrid se marca un puntazo, porque es una ciudad muy acogedora y el que vive en Madrid se siente de aquí. Bienvenido a Madrid.

¿Quién es gato?

¿Sabías que a los que nacen en Madrid se les llama gatos? No se usa mucho, pero todo el mundo lo sabe. Luego está el gato-gato, que es el que te dice que «su familia es de Madrid de toda la vida». Eso sí, si encontráis alguno de estos me avisáis para que llame al National Geographic porque son una especie bastante rara y en peligro de extición. Ya os dije que Madrid es una ciudad cambiante y eso se refleja en sus gentes, que proceden de todas partes.

Pero bueno, que si gato-gato o gato a secas es una discusión que no lleva a ningún sitio y según nuestro maravilloso libraco de referencia para todas las dudas castellanas, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, gato significa lo siguiente y sanseacabó:

Según el diccionario de la RAE, en su 2ª acepción, "gato, ta" significa: "m. y f. coloq. Persona nacida en Madrid".

En Madrid está la sede principal de la Real Academia de la Lengua, que publica el mejor diccionario de español del mundo mundial. Mira cuál es la definición de ‘gato’ según ellos.

Pero te digo más… esta discusión es de lo más fútil porque, como ya dije al principio, esta ciudad acoge a todo el mundo y el que viene a Madrid ya es de Madrid.

Así que, que me disculpe la RAE, pero además del gato-gato afincado en Madrid por generaciones; además del ‘gato común’, nacido en Madrid y al que hace mención la RAE; también estámos los que nos hemos hecho gatos. Y es que bien lo recoge un dicho polular:

«Gato no nace, gato se hace».

¿Acabas de llegar a Madrid? ¿Eres nuevo por aquí? ¡Bienvenido! ¡Ya estás en casa!

Hawaii, Bombay, me los monto en el piso

Snoop Dog flipa con las sombrillas de este balcón del barrio de la Concepción

Las sombrillas más malotas del barrio… ¡A ver quien se atreve a chistarles!

En España hay mucho arte… y en Madrid no nos quedamos cortos ¿eh?
¿Que no queda otra que pasar el caluroso verano en la ciudad? Pues nada, nos bajamos a bazar chino, compramos tres sombrillas, las plantamos en el balcón y nos imaginamos que estamos tomando un daiquiri en una playa paradisíaca del Caribe. Al principio cuesta un poco… pero si le echas imaginación el barullo del tráfico es como el rumor del viento y las olas que azota los cocoteros. Claro que en las playas del Caribe no pasa el camión de los cristales, ni el afilador tocando la flauta. Ni se oye al taxista protestar porque el camion de reparto de la cerveza ha aparcado en doble fila e impide el paso.

Combatiendo el calor

Vale, vale, que ya sé que no cuela… Me habeis pillado. En verano lo que quiere todo el mundo es salir por patas y los que nos quedamos nos tenemos que conformar con soluciones más o menos efectivas para aguantar el calor. Desde las más elementales que nos dicta el sentido común a las más ‘bizarras’. Y es que si el calor llega a ser insoportable algo habrá que hacer…

Sin aire acondicionado

Muchas casas son como microondas por la noche… se recalientan por el día y sus paredes irradian calor por la noche. Se me ocurre que a lo mejor las camas deberían ser giratorias, como los platos de los microondas, para repartir el calor… ¿Tiene sentido lo que digo o es que ya se me está fundiendo el cerebro?
Mira, mejor hago lo que se ha hecho siempre que no podías permitirte tener aire aconcicionado en casa… ¡irme al Corte Inglés! Bueno, ya no hay que hacer eso… cualquier comercio, medio de transporte o bar está climatizado… ahora el peligro está en resfriarte con tanto cambio de temperatura. Pero que te voy a contar que no sepas…

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¡El metro de los bares! 🍺🍹🍷🍸

fragmento de un mapa de metro de madrid que en lugar de paradas de metro indica el bar que le corresponde

Menudos ‘cracks’ los de Thrillist. Un metro con nombres de bares. «Oye, que quedamos en Bora-Bora, luego nos subimos al metro y bajamos en la Tasquita». ¡¡Ja-ja-ja-ja!!

En Madrid es tanta la cantidad y la calidad de bares que a los de Thrillist se les ocurrió la simpática idea de hacer un mapa del metro de Madrid que indique los bares de la zona en lugar de los nombres de las estaciones. Me parrrrrtooo 🤣🤣🤣.

AVISO: El mapa es de 2015 así que puede que no esté actualizado. De todos modos los de Thrillist son tan majos que tienen en una página los enlaces a las webs de todos los bares.

En el día a día

El metro de Madrid es una maravilla. Es como otra ciudad en el subsuelo donde miles de pequeñas historias suceden cada día. El metro invita a leer (¡¡¡tiene su propia red de bibliotecas!!!), a conversar con otros viajeros, a descubrir la ciudad o explorar sus alrededores.

Todo está perfectamente señalizado y, por si eres un despistado, un código de colores te ayuda a saber que estás en el anden de la línea que te corresponde. Cada línea tiene sus propios andenes y los trenes paran en todas las estaciones, desde la primera hasta la última. ¡Más sencillo no puede ser!

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Acostúmbrate a conjugar el verbo molar

¡Buenos días Madrid! El día promete… La tarea de hoy será acostumbrarnos a conjugar el verbo ‘molar’. «Yo molo, tu molas, el mola, nosotros molamos, vosotros molais, ellos molan».
Si te cuesta incorporar este verbo hay que buscar una solución. ¡En Madrid el verbo ‘molar’ es fundamental!
Sube el volumen y empieza el día ejercitándote con el tema de las Xoxonees «Molan». A ver si poco a poco vas cambiando el chiiiip.

Arde la calle al sol de poniente

transeúntes en torno a la parada de metro de Gran Vía una tarde de verano.

Al caer la tarde el sol de verano no tiene compasión en la Gran Vía.

Sí, estamos de acuerdo. En verano el calor es brutal y hay que ir buscando sombra como si no hubiera un mañana… Pero ¡cómo mola en esos momentos acordarte de radio futura y ponerte a cantar «Escuela de calor»! Jajaja… Ya ves, ¡el que no se consuela es porque no quiere!

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¡¡¡¡¡¡Mola la Gran Vía!!!!!!

Desde que nace en la calle Alcalá hasta que muere en plaza España mola toda. La red de San Luis, Callao, el palacio de la Prensa, Chicote, el edificio de la Telefónica, el edificio Carrión o también llamado Capitol (vamos, el del anuncio luminoso de Schweppes), etc. ¡Todo mola!

Contemplarla desde lo alto es algo que todos nos podemos permitir. Solo hay que subir a la última planta de El Corte Inglés de Callao (el acceso está en la calle del Carmen y si no te quieres liar sube directamente en ascensor a la 9ª planta). La vista es espectacular.

Hay quien se refiere a la Gran Vía como el «broadway» madrileño. Y es gracioso que «broad way» en inglés signifique «camino ancho»… o lo que es lo mimso, Gran Vía . Pero las comparaciones son odiosas y la Gran Vía tiene su propia personalidad. «Another day of sun» de la banda sonora de «La la land», mola tanto o más cantada en castellano (Chanel Terrero, cómo te quiere la cámara… ¡qué pasada!). En el videoclip se les ve recorriendo el tercer y último tramo de la gran Vía, que va desde Callao hasta plaza de España. En las escenas finales la impactante fachada del edificio España es lo maaaásss.

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Mola cuando la M30 enmudece y los edificios rugen

Madrid mola cuando contiene el aliento en los partidos decisivos de los mundiales de fútbol. La M30  enmudece, se desvanece el poder que tiene el Primark para atraer a los viandantes de la Gran Vía y en los bares la emoción corre por las venas a la par que la cerveza.
Y si no es en los bares, en el hogar, en el trabajo -haciendo una ‘pausa’ en la jornada laboral-. Todos espectantes esperando ese tanto que otorgue la victoria. Todos sincronizados para gritar al unísono… «¡¡¡¡GOOOOOOOOLLLL!!!!». Retiemblan las pafredes y los cimientos, suenan trompetas, se agitan banderas y la fiesta se traslada a la calle…
A las 20h jugamos contra Marruecos… ¡Vamos Españaaaa!!!